"Que aparezca 'Churo' Díaz", claman sus seguidores y el folclor vallenato


Jorge Iván Díaz Lafaurie, de 34 años, como la mayoría de cantantes nacidos en el sur de La Guajira ha demostrado que tiene un gran futuro artístico; ya ha grabado 11 producciones musicales desde que inició en firme su carrera hace más de una década. Un cantante con dinastía, hijo del inolvidable Adanies Díaz.


El pasado 5 de diciembre lanzó al mercado su más reciente producción ‘El rey guajiro’, al lado del acordeonero sandiegano Elías Mendoza, pero literalmente el cantante desapareció del mapa días después, dejando abandonado su nuevo disco al igual que alrededor de 20 presentaciones que tenía programadas entre finales de diciembre y enero.

La última vez que se le vio en tarima fue el pasado 18 de diciembre en el festival de La Pajará, en Riohacha, La Guajira, cuando presuntamente iba ser capturado por la Policía, según informaciones que circularon en los corrillos de la farándula vallenata, pero que nunca fueron confirmadas oficialmente, ni por el artista ni por las autoridades.


Sin embargo, el tiempo fue mostrando que algo delicado estaba pasando con ‘Churo’. Los mensajes de solidaridad de sus colegas empezaron a circular en las redes sociales y sus músicos empezaron a migrar a otras agrupaciones.

Aunque la Fiscalía confirma que no haya una orden de captura contra Díaz Lafaurie, pero sí que hay una investigación en curso por los dineros y bienes, producto de actividades ilícitas, que habría recibido el cantante de Beatriz Isabel Castro Pérez, conocida en el mundo vallenato como ‘Mamá Beatri’, con quien mantuvo una relación y ahora está presa porque habría estafado a compradores de bienes raíces que le entregaban millonarias sumas de dinero a través de una inmobiliaria.



Recordemos que otros artistas vallenatos han tenido acusaciones más graves ante la Fiscalía. Jorge Oñate fue mencionado en el caso del homicidio de Efraín Ovalle en el municipio de La Paz, pero ‘El Jilguero de América’ no desapareció de los escenarios, por el contrario, dio a la cara a la justicia, presentándose al bunker de la Fiscalía en Bogotá y tras las respectivas aclaraciones hoy sigue tranquilo llevando su música por todos los rincones de Colombia.

Recordemos a su paisano, Silvestre Dangond, denunciado en enero de 2011 por acto sexual abusivo con menor de 14 años luego de haberle tocado las partes íntimas de un niño durante su presentación en el Festival de Compositores del corregimiento de Patillal. El reconocido abogado Aberlado De la Espriella asumió su defensa y la Fiscalía precluyó el caso meses después.

Recordemos el grave capítulo de la vida de uno de los artistas más grandes de la música vallenata, Diomedes Díaz Maestre, quien fue condenado por su responsabilidad en la muerte de Doris Adriana Niño. El cantante estuvo huyendo de la justicia, pero luego se entregó y tras permanecer 32 meses en prisión pudo retomar una exitosa carrera musical hasta el día de su muerte.

No somos jueces, las autoridades serán las encargadas de determinar la inocencia o culpabilidad de Jorge Iván Díaz Lafaurie en las conductas endilgadas, pero las lecciones que dejan los casos anteriores es que un artista puede salir avante ante los vericuetos jurídicos, pero dando la cara, eso sí, bien asesorado. En la clandestinidad está condenando su nombre como figura pública y el sentimiento de admiración que despierta en los seguidores de su música, que sabemos son cientos en la costa Caribe colombiana, donde con un arduo trabajo se ha ido posicionando como uno de los cantantes con más aceptación en la nueva generación del vallenato.

El Pilón

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